Nuestra querida Wikipedia en español se ha convertido en el equivalente online de la celda de los gargajos, aquella que tan detalladamente describiera Albert Camus en su obra de 1956, la Chute. No, no soy yo quien lo afirma, sorprendido lector, es el siempre impoluto Roy Focker quien lo señala con dedo flamígero e intención crítica, aunque fiel a la habitual doble vara, la tolera y también la pone en práctica.

Cierto es que en Wikipedia no es necesaria la presencia de Dios para crear la culpabilidad y definir el castigo, se encargan de ello los despóticos y corruptos bibliodioses y sus mamporreros inútiles, amén de algun que otro biblio novel tratando de quedar bien. En sus manos está decidir que es crimen y cual será el castigo, no importa si el asunto está contemplado en las políticas o si existen precedentes al respecto (*). Estos parásitos, además de ser juez y parte en multitud de ocasiones, se han convertido en los mezquinos guardianes que disfrutan escupiendo en la cara a sus prisioneros por un extraño y oscuro placer.
El prisionero puede ser cualquier usuario que se atreva a cuestionar sus actos o que muestre un mínimo atisbo de disidencia y, como bien dice Camus, para los bibliodioses no existen circunstancias atenuantes, estás con ellos o definitivamente estás contra ellos. Serás señalado, excusas sobrarán. Permanecen así en la Wikipedia solamente quienes ellos quieren, generalmente plantilleros autómatas y serviles o editores comprometidos que por prudencia optaron por trabajar en silencio y mantener un perfil bajo.
Muchas veces, el resto de la comunidad se convierte en cómplice cuando les deja hacer sin soltar palabra, ya sea por miedo o indiferencia. Por ese motivo, las voces que se alzan valientemente ante los atropellos o las trampas son doblemente valiosas, porque demuestran no solo su entereza, sino que no es obligado transigir ante la injusticia. Por ética y empatía no deberíamos limitarnos a ser testigos mudos de los ultrajes y abusos a terceros, callar y acatar, pensando: esto no me va a suceder a mí. Basta remontarse al pasado, la historia nos proporciona muchos ejemplos de que suele acabar sucediendo lo contrario (no es necesario citar a Niemöeller o Luther King, que ya están muy socorridos).
Es cierto, existen riesgos, defender a alguien que sostiene una postura anti-establishment en Wikipedia o denunciar las irregularidades de los amos supone enfrentarse a múltiples escollos; muchos grandes Wikipedistas han sido arrastrados por la vorágine censora y se han quedado en el camino temporal o definitivamente (**), pero siempre se podrá seguir adelante con la frente en alto y la conciencia tranquila de no ser uno más de los que escupen a la cara del prisionero. Solo queda esperar que la comunidad y los buenos biblios, que los hay, se armen de valor y empiecen a dejar oír su voz; eso sí, sin autoinmolaciones gratuitas, que ya bastante sangre ha llegado al río. Mientras tanto, mi recompensa será denunciar las cochinadas de estos rufianes y dejarlas aquí para la posteridad.
(*) Filosofía que por cierto también va de la mano con aquella que Camus plasmó en su obra y que tiene como base la falta de escrúpulos y la tergiversación de los propios valores.
(**) Hasta su expulsión Petruss había sido un usuario con un historial impecable, redactor prolífico y esmerado, creador de artículos destacados, nada afecto al café y la charla forera en discusiones. Su vía crucis particular comenzó cuando pidió justicia para Elemaki, el cual había sido víctima del acoso del títiribiblio Ecemaml y fue bloqueado por denunciarlo. Valiente fue la acción de Petruss, pues hasta donde se sabe no había interactuado jamás con Elemaki; aparentemente, se trató solamente de una cuestión de principios.
De nada le valió a Petruss pedir las disculpas que le solicitaron; ya hemos dicho que no existen circunstancias atenuantes. Bloqueado Petruss, el reincidente Ecemaml en una clara actitud provocadora se dedicó a "seudopulir" uno de sus artículos destacados. Daba igual que desconociese el tema por completo, lo verdaderamente importante para esta alimaña y los de su especie, es humillar impunemente y demostrar quien manda. Tal vez sean ellos los prisioneros (de sus bajos instintos).

