Los amos de la Wikipedia en español tienen también sus mascotas. Todos estos chuchos, sin más poder que el que les delegan sus amos, actúan como su vanguardia rabiosa en el Café y las páginas de discusión, olfateando nuevos objetivos e iniciando la labor de desgaste de los opositores al Régimen. Sólo cuando han realizado su trabajo, aparecen sus amos para cobrar la pieza (normalmente alguna cabeza de editor disidente para la sala de Trofeos).
Algunos de estos perros de presa, como la Princesa Escocida y el plomazo Wiki-wiki, aspiraron a la gloria bibliotecaril, pero fracasado su intento, empezaron a colmar su enfermiza ambición de poder lamiéndole los pies a los amos del cotarro, a sabiendas de que, en compensación, podrían campar a sus anchas por la wikipedia sentado cátedra ante un público atemorizado.
Otros ni siquiera fantasean con la posibilidad de llegar a ser bibliotecarios, dadas sus evidentes taras morales e intelectuales: Camema y sobre todo Igor21, el más antiguo de todos ellos.
Hijo tonto de La Cardenala, Igor21 nunca hizo amago de mejorar algún artículo, ni siquiera para disimular su condición trollesca. Su labor se reduce a montar gresca e insultar gratuitamente cuando se aburre de ver la tele en el frenopático. A veces, cegado por la medicación, ataca a otro chucho de su condición y es entonces cuando sus Amos lo mandan al frigorífico por un día o dos, con la vana esperanza de domesticarlo alguna vez. Igor21 es como el amigo bobalicón, que sabemos que nos deja en mal lugar, pero al que hemos cogido cariño. ¿Acaso no podemos permitirnos un caprichito?
Algunos de estos perros de presa, como la Princesa Escocida y el plomazo Wiki-wiki, aspiraron a la gloria bibliotecaril, pero fracasado su intento, empezaron a colmar su enfermiza ambición de poder lamiéndole los pies a los amos del cotarro, a sabiendas de que, en compensación, podrían campar a sus anchas por la wikipedia sentado cátedra ante un público atemorizado.
Otros ni siquiera fantasean con la posibilidad de llegar a ser bibliotecarios, dadas sus evidentes taras morales e intelectuales: Camema y sobre todo Igor21, el más antiguo de todos ellos.
Hijo tonto de La Cardenala, Igor21 nunca hizo amago de mejorar algún artículo, ni siquiera para disimular su condición trollesca. Su labor se reduce a montar gresca e insultar gratuitamente cuando se aburre de ver la tele en el frenopático. A veces, cegado por la medicación, ataca a otro chucho de su condición y es entonces cuando sus Amos lo mandan al frigorífico por un día o dos, con la vana esperanza de domesticarlo alguna vez. Igor21 es como el amigo bobalicón, que sabemos que nos deja en mal lugar, pero al que hemos cogido cariño. ¿Acaso no podemos permitirnos un caprichito?
